Nos tocamos en el Caprabo de la Sagrada Familia (1)
Publicado: Vie, 10 Abr 2026, 23:01
Es la primera vez que comparto algo así…
una experiencia real que nunca había contado.
Supongo que hay cosas que, aunque pase el tiempo,
no se olvidan.
Acababa de salir del gimnasio...
Me había duchado, me sentía limpio, fresco. Con pantalones cortos y camiseta sin mangas, entré al supermercado de al lado para comprar algo de beber.
En la zona de leche vi a una familia. Nada especial… hasta que noté al hombre. Se giraba una y otra vez. Al principio no le di importancia.
Di un paso al frente y estiré la mano hacia una bebida.
Y en ese instante, otra mano llegó al mismo tiempo.
Nos tocamos.
Suave.
Pero ninguno apartó la mano de inmediato.
Levanté la mirada.
Él ya me estaba mirando. Muy cerca.
No dijo nada. Solo esa mirada.
No era casual. Era como si ya me hubiera estado observando.
Retiré la mano primero.
Pero no me fui.
Él tardó un segundo más en soltar la botella, como si estuviera controlándose.
Luego dio un paso hacia mí.
El sonido de sus zapatos sobre el suelo era suave… pero marcaba el ritmo.
Cuando se acercó, su perfume llegó primero.
Limpio, contenido. Mezclándose con la sensación fresca que aún tenía tras la ducha.
Y de pronto, la distancia se volvió… distinta.
Pensé que era alguien acostumbrado a acercarse así.
Y a que nadie lo detuviera.
No me moví.
Se detuvo frente a mí. Más cerca que antes.
—¿Sueles tomar esta?
Su voz, baja. Tranquila.
Pero no parecía una pregunta.
Parecía una decisión.
Lo miré.
Sonreí.
No respondí.
Pensé: tu mujer y tu hija están aquí cerca… esto no debería estar pasando.
Pero no di un paso atrás.
Me sostuvo la mirada un segundo más, como si lo hubiera entendido todo.
Y se fue.
Camisa. Pantalón. Zapatos.
Una espalda impecable. Fría.
Pero esa cercanía…
ese perfume…
ese ritmo…
Hasta hoy, no lo he olvidado.
Hay personas
que solo necesitan un instante
para quedarse contigo.
una experiencia real que nunca había contado.
Supongo que hay cosas que, aunque pase el tiempo,
no se olvidan.
Acababa de salir del gimnasio...
Me había duchado, me sentía limpio, fresco. Con pantalones cortos y camiseta sin mangas, entré al supermercado de al lado para comprar algo de beber.
En la zona de leche vi a una familia. Nada especial… hasta que noté al hombre. Se giraba una y otra vez. Al principio no le di importancia.
Di un paso al frente y estiré la mano hacia una bebida.
Y en ese instante, otra mano llegó al mismo tiempo.
Nos tocamos.
Suave.
Pero ninguno apartó la mano de inmediato.
Levanté la mirada.
Él ya me estaba mirando. Muy cerca.
No dijo nada. Solo esa mirada.
No era casual. Era como si ya me hubiera estado observando.
Retiré la mano primero.
Pero no me fui.
Él tardó un segundo más en soltar la botella, como si estuviera controlándose.
Luego dio un paso hacia mí.
El sonido de sus zapatos sobre el suelo era suave… pero marcaba el ritmo.
Cuando se acercó, su perfume llegó primero.
Limpio, contenido. Mezclándose con la sensación fresca que aún tenía tras la ducha.
Y de pronto, la distancia se volvió… distinta.
Pensé que era alguien acostumbrado a acercarse así.
Y a que nadie lo detuviera.
No me moví.
Se detuvo frente a mí. Más cerca que antes.
—¿Sueles tomar esta?
Su voz, baja. Tranquila.
Pero no parecía una pregunta.
Parecía una decisión.
Lo miré.
Sonreí.
No respondí.
Pensé: tu mujer y tu hija están aquí cerca… esto no debería estar pasando.
Pero no di un paso atrás.
Me sostuvo la mirada un segundo más, como si lo hubiera entendido todo.
Y se fue.
Camisa. Pantalón. Zapatos.
Una espalda impecable. Fría.
Pero esa cercanía…
ese perfume…
ese ritmo…
Hasta hoy, no lo he olvidado.
Hay personas
que solo necesitan un instante
para quedarse contigo.