Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

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Amorclandestino
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Registrado: Sab, 07 Dic 2024, 14:59

Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

Mensaje por Amorclandestino »

Todo lo que deseo y fantaseo con Gunilda, la mujer madura de la que llevo meses locamente enamorada. Lo más morboso de todo es que ella en la vida real es hetero y yo soy bisexual y muy femenina, más que ella (no es ni masculina ni tampoco muy femenina), y en mis fantasías yo soy su dama sumisa y bisexual con preferencia a mujeres y ella mi gladiadora dominante, capaz de amar mi cuerpo como lo haría un hombre y más lesbiana que las lesbianas.

Era una tarde cálida en una ciudad del sur de Catalunya, con el sol poniente proyectando una luz dorada a través de la ventana abierta del pequeño apartamento con unas espectaculares vistas al mar y al acueducto y el circo romanos donde nos habíamos refugiado después de un día explorando la ciudad. Yo, con mi menudo cuerpo (1,59 m, delgada, femenina), mi blanca y delicada piel y mi cabello lacio castaño recogido con una coleta, estaba sentada en el suelo, con mi vestido estampado favorito y mis manos delicadas con dedos de pianista descansando nerviosamente sobre las rodillas. Delante de mí, ella —mi amada, Gunilda— se sentaba en un sillón, su figura robusta e imponente (gordita, corpulenta, mide cerca de 1,90 m, todo un armario ropero) llenando el espacio con aquella esencia dominante 50/50 (ni muy masculina ni muy femenina) que tanto me encanta. Su majestuoso cabello largo y castaño con flequillo recto le caía por encima de los hombros, no llevaba puesto nada más ni nada menos que un top y un culote deportivos de licra negra, intuyendo un prominente bulto por debajo del culotte. Además, sus botas altas negras de cuero, con plataforma y tacón grueso reposaban firmes sobre el suelo, marcando su presencia dominante.

Me miró con esos ojos profundos detrás de sus gafas de cristales grandes y montura negra, una sonrisa tierna jugando en sus delgados labios, y levantó una pierna con gracia, ofreciéndome la bota como un regalo silencioso. «Ven aquí, pequeña mía», dijo con esa voz profunda, cálida y sensual, y yo, con el corazón latiéndome con fuerza, me acerqué, arrodillándome ante él. Mis manos temblaron ligeramente cuando acerqué los labios a la piel brillante de la bota, besándola con reverencia. El tacto del cuero, la plataforma y el tacón grueso era frío y suave bajo mis labios, y dejé que mi lengua paseara con delicadeza, un gesto de adoración que me hacía sentir pequeña pero conectada con ella. Minutos después, ya estaba besando y lamiendo las dos botas. Ella me observó, con una mezcla de ternura y placer en los ojos mientras con los grandes dedos de su manaza acariciaban mi cabello y movía los dedazos de su otra mano dentro de la bota, como si disfrutase de mi gesto.

En un momento dado, vi como se levantaba un poco del sillón y sus dedazos se deslizaban sensualmente por su culote, haciéndolo bajar lentamente por sus poderosas piernas, hasta llegar a sus pies, a sus botas. Sentía más y más calor y humedad dentro de mí. Mi olfato, mis labios y mi lengua empezaban a deleitarse con el dulce néctar de su amor por mí al mismo tiempo que con sus sexys botas. Sentía más y más calor y humedad dentro de mí, hasta el punto de sentir un irrefrenable instinto de estimular mis sensibles y duros pezones por encima y hasta por debajo de mi vestido turquesa y mi sujetador.

Entonces, ella me sonrió con dulzura y picardía, tomándome de la barbilla con dos de sus dedazos y acercando mi rostro al suyo así como nuestras mandíbulas, la mía tan delicada y la suya tan tosca. Mis carnosos labios se encontraron con los suyos y nos besamos. Seguidamente, tomé con mis manitas sus dos manazas y empecé a lamerlas una por una, introduciendo con gran avidez sus dedazos en mi boca, abarcándolos hasta la entrada de mi garganta.

Transcurridos unos minutos, la abracé y mi boca descendía por cada milímetro de su blanca y dulce piel: su cuello, sus anchos hombros, sus grandes tetas por encima y por debajo del top, lamiendo con avidez sus estremecidas areolas así como sus carnosos pezones y colocándole de nuevo la prenda.

Seguidamente, por la blanca piel de su fuerte y gordita barriga, hasta llegar donde más deseo. ¿Qué es lo que me encuentro? Un primer plano de su intimidad, de su humedísima rosa del amor sin ningún rastro de vello, cuyo dulce aroma se filtraba por mis fosas nasales, así como de su grande clítoris bien enrojecido y en tensión. Al mismo tiempo, me encuentro con que lleva un arnés bien fijo a su grande cintura con un aparato en forma fálica y no precisamente pequeño, de ahí el prominente bulto por debajo del culote. Entonces, mis carnosos labios y mi lengua succionan su grande y precioso clítoris acompañado de su dulce néctar y al mismo tiempo hacen una ardiente felación al aparato, al principio lentamente y con cuidado y después con más avidez y gula, haciendo que mis carnosos labios y mi boca abarquen todo lo posible, como con sus dedazos hasta la entrada de mi garganta, sin llegar a ahogarme. Todo con una pasión desenfrenada. «Así, mi pequeña, mi princesa, así, muy bien», me dice excitada acariciándome el cabello y las mejillas, mientras lleno su cuerpo de amor.

Sus gemidos eran una sensual melodía que inundaba toda la estancia e hice que su cuerpo terminara fundiéndose en intensos orgasmos.

Después de un momento eterno, se subió de nuevo el culotte y se inclinó hacia delante, su pelo largo rozándome sensualmente la cara mientras desataba lentamente la bota con movimientos deliberados. La sacó con una suavidad calculada, dejándola caer al lado con un sonido sordo, y entonces liberó a la otra, quitándolas una a una delante de mi cara. El olor a cuero se mezclaba con el aroma natural de sus pies, que habían estado encerrados dentro de esas botas todo el día, y yo sentí un calor creciente dentro de mí. Sus preciosos pies, bien robustos y grandes para pertenecer a una mujer, aparecían delante de mí, con una piel ligeramente enrojecida y una capa de sudor que sólo añadía una capa de autenticidad al momento.

Con un susurro suave, ella me dijo: «Tócalos si quieres», y yo, con las manos temblorosas, me acerqué más. Mis labios encontraron la piel cálida de su pie, besándolo con devoción, probando la sal del sudor con una mezcla de admiración y sumisión que me hacía sentir viva. Dejé que mi lengua pasara suavemente, trazando los contornos de sus dedos grandes y la planta ancha, sintiendo cómo ella se relajaba bajo mi toque. Sus pies eran fuertes, como ella, pero existía una vulnerabilidad en su respiración entrecortada que me hacía sentir conectada con su esencia más íntima.

Ella sonrió, levantándome la barbilla con sus largos y gruesos dedos, y me miró con una ternura que me hizo temblar. «Eres un tesoro», susurró, y me atrajo hacia ella, abrazándome contra su cuerpo robusto mientras sus pies descansaban junto a mí. Ella sentada en el sillón y yo agachada ante su poderosa presencia. Me sentí pequeña y protegida, con el caliente sabor de sus pies todavía en mis labios, y supe que ese momento lleno de devoción, sumisión y amor era una pura expresión del vínculo que siempre había soñado.

Entonces, se levantó del sillón, me abrazó con sus brazos robustos rodeándome y me besó con una pasión que me hizo temblar. Nuestras manos exploraron nuestros cuerpos: mis manos delicadas acariciando su piel cálida y llena, su cintura y su gordita barriga desnudas, sus caderas y sus nalgas por encima y por debajo del culotte deportivo de licra negra; ella acariciando mi cuerpo entero por debajo de mi vestido con una ternura que contrastaba con su fuerza, hasta sentir como baja la cremallera así como mi vestido hasta dejarme sin nada más ni nada menos que mi elegante y sensual conjunto de lencería negra de seda y seguidamente adentrando más y más sus manazas en mis nalgas por debajo del vestido y de mis braguitas de seda negra. En medio de nuestro fuerte abrazo, puedo sentir demasiado el tacto del aparato (no precisamente pequeño) atado en forma de arnés que lleva puesto por debajo del culotte.

Transcurridos unos minutos, nos abandonamos una a otra, nuestros cuerpos fusionándose en un baile de amor y deseo. Entonces, con un movimiento seguro y decidido, se bajó el culotte, me bajó las braguitas, me dio una palmada en cada nalga con sus manazas y su presencia dominante llenando el espacio mientras me empieza a penetrar con una suavidad que me hacía sentir protegida y amada Lo hicimos en todas las posiciones posibles, las dos agachadas estando ella encima de mí quitándome el sujetador y amasando mis tetas con sus manazas, tomándome en brazos y apoyando mi espalda contra la pared, yo delante y ella detrás estando las dos derechas y apoyándonos a la pared estando sus robustas manazas encima de mis delicadas manitas, estando ambas abrazadas y yo sentada en su falda, etc. A cada acometida suya, sentía más y más una mezcla entre fuerza e intensidad y suavidad, cariño y amor. Mientras tanto, me susurra de manera reiterada que me ama y siempre me amará y me protegerá, que soy increíblemente hermosa, que estoy tremendamente buena y que ella, como mujer, también es capaz de hacerme sentir mujer y de poseerme tal y como lo haría un hombre. Cada movimiento era una expresión de nuestro vínculo, un equilibrio perfecto entre mi sumisión y su ternura, y yo me rendía a ella con gemidos que eran tanto de placer como de adoración. Ambas nos deshicimos en profundos besos, gemidos y orgasmos, yo por su penetración y ella por como el aparato estimulaba su grande clítoris.

Cuando todo terminó, nos quedamos abrazadas, mis labios todavía con el gusto de sus ardientes fluidos, del cuero y de sus pies, sus brazos rodeándome como un escudo. «Eres mi tesoro», susurró, besándome la frente, y yo, con las lágrimas de emoción en los ojos, supe que ese amor lleno de devoción, fuerza e intimidad era todo lo que siempre había soñado.
Última edición por Amorclandestino el Jue, 20 Mar 2025, 05:52, editado 3 veces en total.
Pepito123455
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Re: Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

Mensaje por Pepito123455 »

🤩🤩🤩🤩 muy sugerente 👍🤟👍🤩🤩
Amorclandestino
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Registrado: Sab, 07 Dic 2024, 14:59

Re: Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

Mensaje por Amorclandestino »

Pepito123455 escribió: Mié, 19 Mar 2025, 21:57 🤩🤩🤩🤩 muy sugerente 👍🤟👍🤩🤩
Me alegra mucho que te haya gustado. 😁😁😁
wlo43
Mensajes: 1411
Registrado: Lun, 28 Sep 2020, 14:59

Re: Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

Mensaje por wlo43 »

buen relato el de Amorclandestino...enhorbuena!!
Amorclandestino
Mensajes: 10
Registrado: Sab, 07 Dic 2024, 14:59

Re: Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

Mensaje por Amorclandestino »

wlo43 escribió: Sab, 22 Mar 2025, 15:23 buen relato el de Amorclandestino...enhorbuena!!
¡Muchas gracias! Sé que te gustan mis relatos :D

Ha sido casualidad encontrarnos en este foro además de en el otro.
wlo43
Mensajes: 1411
Registrado: Lun, 28 Sep 2020, 14:59

Re: Amando sumisamente a mi Gunilda (lésbico)

Mensaje por wlo43 »

Amorclandestino las casualidades no existen , es el destino el que nos acerca..animo!! continua escribiendo que tus relatos ayudan relajarme
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